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Aspectos e Impactos Ambientales asociados al manejo de escombros 

Aspectos e Impactos Ambientales asociados al manejo de escombros

Joaquín Benítez Maal

Dirección de Sustentabilidad Ambiental. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas

Instagram: @UCABSustentable y @jbenitezmaal

Twitter:  @UCABSustentable y @jpbmaal

Foto: AP/Fernando Vergara

Gestión ambiental después del terremoto: lecciones para la gobernanza del riesgo

El modo en el que se han atendido los aspectos e impactos ambientales asociados a los eventos sísmicos del pasado 24 de junio ha revelado la ausencia de orientaciones específicas y estructuradas sobre estos temas en la institucionalidad venezolana.

Las actuaciones de las que se han tenido evidencia dan cuenta de la alta dependencia que las instituciones y entes responsables del país tienen de la asistencia técnica y de las directrices emitidas por organizaciones del sistema de las Naciones Unidas. La falta de previsiones específicas en la normativa ambiental venezolana, así como la ausencia de lineamientos e instrumentos claros que permitiesen abordar con rapidez, transparencia y calidad técnica las implicaciones ambientales asociadas al escenario post terremoto, han sido un factor, junto con otros asociados a la debilidad institucional, que no han contribuido a establecer un panorama representativo de los desafíos y problemas que es necesario superar y resolver en materia ambiental.

La experiencia internacional recoge muchas referencias para atender estas situaciones. La legislación ambiental venezolana, si bien establece algunos procesos y requerimientos, falla en la identificación específica de procedimientos para el manejo de aspectos e impactos ambientales en situaciones de emergencia.

El manejo de escombros es uno de los aspectos ambientales que, en el caso concreto de La Guaira, plantea desafíos de importancia. En primer lugar, por el elevado número de escombros que se estima hay que manejar: unos 2,1 millones de toneladas, la mayoría ubicados en un entorno geográficamente complicado (PNUD, 2026).

La remoción de escombros de las edificaciones e infraestructura afectada por los sismos tiene el potencial de generar daños e impactos ambientales con repercusiones en los ecosistemas, el aire, el agua, los suelos y la salud de las personas. De allí resulta de mucha importancia lograr que su manejo sea el adecuado y que, además de asegurarse su remoción, se garantice que no se generen impactos ambientales y se contribuya al deterioro de la calidad ambiental y de las condiciones de salubridad del lugar.

«La remoción de escombros no puede convertirse en una nueva fuente de impactos ambientales.»


El manejo de escombros como desafío ambiental

Es importante señalar que, en el caso de los terremotos ocurridos en Venezuela, tanto el Ministerio del Ecosocialismo (MINEC) como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han anunciado la aplicación de protocolos para el manejo adecuado de escombros y la integración de los mismos en procesos de circularidad de materiales para apoyar tanto la reconstrucción como la actividad económica local.

Entre estos destacan los referenciados por el United Nations Environment Programme (UNEP), la Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA) y la Agencia de Contingencias Sueca (2013).

En líneas generales, estos protocolos y el plan presentado tanto por el MINEC como el PNUD establecen el manejo diferenciado de los escombros según:

  • Tipo
  • Condiciones —contaminados y/o con presencia de materiales y sustancias peligrosas—
  • Traslado a sitios de almacenamiento o de acopio temporal
  • Disposición final de desechos peligrosos o no peligrosos
  • Tratamiento
  • Reutilización de los residuos de construcción

Son varios los aspectos e impactos ambientales asociados a estas actividades. Entre otros, destacan:

  • La contaminación del aire
  • La contaminación de suelos y aguas
  • La liberación o dispersión de sustancias y materiales tóxicos y peligrosos, y la consecuente contaminación de espacios habitables y ecosistemas sensibles
  • La generación de ruido

La adopción de esquemas de trabajo que sigan adecuadamente los lineamientos establecidos por las mejores prácticas sobre manejo de escombros en situaciones de emergencia es la garantía que permite asegurar que se minimizará la ocurrencia de impactos ambientales.

Algunas de las especificaciones asociadas al buen manejo ambiental de los escombros en estos escenarios incluyen:

  • Mantener húmedos los restos de escombros en predios de edificaciones colapsadas, durante su transporte y en sitios de almacenamiento temporal, para evitar la generación de polvo y partículas que contaminen el aire.
  • Identificar en los predios de los edificios colapsados las secciones y volúmenes de escombros contaminados.
  • Seleccionar los sitios de almacenamiento temporal de acuerdo con requerimientos ambientales, evitando, por ejemplo, sitios próximos a cursos de agua, costas y ecosistemas sensibles, así como la cercanía a sectores poblados. Los sitios de almacenamiento deben contar con suelos impermeabilizados y drenajes bajo control.

«Los escombros deben gestionarse como un problema ambiental, no únicamente como un problema logístico.»


Tomar decisiones ambientales en las primeras horas

Adicionalmente, el desarrollo de los acontecimientos asociados a esta temática ha puesto en evidencia al menos dos elementos sobre los que debe reflexionarse en el proceso de sistematizar las experiencias para proponer elementos a integrar en políticas públicas sobre riesgos, manejo de emergencias y aspectos e impactos ambientales.

El primero de estos elementos a destacar es que, en el transcurso de las emergencias, en las primeras horas y días es necesario tomar un conjunto de decisiones cuya implementación tiene el potencial de generar impactos ambientales.

En el caso del manejo de los escombros, estas decisiones rápidas incluyen:

  • Ubicación de sitios de almacenamiento temporal
  • Ubicación de sitios de disposición final de desechos
  • Definición de rutas de transporte de escombros
  • Entre otras decisiones con posibles consecuencias ambientales

En muchos de los esquemas legales existentes en el mundo para la realización de Estudios de Impacto Ambiental existen excepciones que se aplican expresamente en casos de emergencia. En Venezuela esto es así y, si bien este procedimiento garantiza que las decisiones se puedan tomar con rapidez, no favorece la consideración adecuada de los aspectos ambientales y, en consecuencia, es muy probable que se generen impactos ambientales asociados a estas implantaciones de emergencia.

La rapidez de la respuesta es indispensable. Pero la emergencia no debería significar la desaparición de los criterios ambientales.


Evaluaciones Ambientales Rápidas

Una de las herramientas que se ha venido aplicando en escenarios de emergencia para apoyar la toma de decisiones son las Evaluaciones Ambientales Rápidas, diseñadas para evaluar perentoriamente el impacto de acciones de respuesta y recuperación.

Esta metodología se conoce como Rapid Environmental Impact Assessment in Disasters y una de las más conocidas ha sido la elaborada por el UNEP y la OCHA (2018). Se basa en la contextualización del desastre, la consulta a nivel comunitario y organizacional, el análisis de riesgos y su clasificación, y las previsiones de manejo ambiental necesarias para evitar la ocurrencia de nuevos impactos ambientales.

Estas herramientas permiten introducir criterios ambientales en escenarios donde las decisiones deben tomarse rápidamente, sin convertir la evaluación ambiental en un proceso incompatible con la urgencia propia de una emergencia.

«La rapidez de la respuesta y la protección ambiental no tienen por qué ser objetivos incompatibles.»


Transparencia, comunicación y rendición de cuentas

El otro elemento fundamental, y que en el caso del manejo de escombros ha tenido algunas repercusiones por las preocupaciones que ha generado en diversos sectores de la sociedad civil, ha sido el de la transparencia y la rendición de cuentas.

Durante varios días, las noticias y la información que se manejaba en redes sociales comunicaron que los escombros estaban siendo arrojados al mar y, ante la ausencia de información oficial oportuna, predominó la sensación de opacidad y mal manejo ambiental.

En situaciones de emergencia, la vocería eficaz y transparente es fundamental para brindar explicaciones orientadoras a la sociedad y así satisfacer expectativas informativas que contribuyan a moderar temores, tomar decisiones y establecer marcos de actuación con bases firmes.

En ámbitos democráticos, la gobernanza ambiental se entiende como el proceso donde las decisiones sobre los aspectos e impactos ambientales son compartidas y se toman consultando y considerando las opiniones de los actores y partes interesadas.

En ese sentido, la adopción de esquemas de comunicación, intercambio y concertación sobre aspectos ambientales debe incorporarse en los esquemas de funcionamiento y de gobernanza.

«En una emergencia, la información transparente también es una forma de protección.»


Hacia una política ambiental para la gestión de desastres

Los elementos presentados en este texto constituyen aspectos que deben ser considerados en políticas asociadas a la gestión de riesgos, el manejo de desastres y la gestión ambiental.

Los terremotos del pasado 24 de junio de 2026 han permitido evidenciar oportunidades de mejora en nuestras políticas públicas. La experiencia demuestra que no basta con disponer de protocolos internacionales o recurrir a asistencia técnica cuando ocurre una emergencia.

Adoptar los protocolos de actuación recomendados por el sistema de organizaciones asociadas a las Naciones Unidas resultará más efectivo en la medida en que las instituciones venezolanas hayan establecido iniciativas e incorporado buenas prácticas de preparación y prevención ante la ocurrencia de desastres.

La gestión ambiental de una emergencia no debería comenzar cuando ocurre el desastre. Debe formar parte de la preparación institucional, de los instrumentos de planificación y de los protocolos que se activan desde las primeras horas.

«La gestión ambiental de una emergencia debe comenzar mucho antes de que ocurra el desastre.»


Referencias

Joint UNEP/OCHA Environment Unit, & Swedish Civil Contingencies Agency. (2013). Disaster Waste Management Guidelines (2nd ed.). United Nations Environment Programme; United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. Visto el 03/08/26 en: https://www.unocha.org/publications/report/world/disaster-waste-management-guidelines-edition-2

Joint UNEP/OCHA Environment Unit. (2018). Flash Environmental Assessment Tool (FEAT): Reference Guide (2nd ed.). United Nations Environment Programme & United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs.

PNUD. (2026). Los residuos de los terremotos en Venezuela ascienden a 2,1 millones de toneladas, casi el doble de la estimación inicial, según el PNUD. Visto el 03/08/26 en: https://www.undp.org/es/latin-america/comunicados-de-prensa/los-residuos-de-los-terremotos-en-venezuela-ascienden-21-millones-de-toneladas-casi-el-doble-de-la-estimacion

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Joaquín Benítez Maal
Joaquín Benítez Maal
Ingeniero Agrónomo, UCV (1983), Estudios de Maestría en Gerencia Ambiental y Especialización en Desarrollo Sustentable. Consultor en Evaluación de Impacto Ambiental, profesor de pre y postgrado. Individuo de Numero (Sillón XXVIII) de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat. Doctorando en Desarrollo Sostenible en la USB. Miembro del Grupo Orinoco.