Publicado por primera vez en TalCual el 29 de octubre de 2026.
Después de mes y medio del anuncio oficial, todavía no se conocen públicamente los documentos correspondientes a la estimación de necesidades post desastre (PDNA, por sus siglas en inglés) de los terremotos sufridos por Venezuela el pasado 24 de junio.
Marino J. González R.
X: @marinojgonzalez
IG: @marinojgonzalez
Estos documentos se elaboran para que los gobiernos de los países y las organizaciones multilaterales conozcan con el mayor detalle posible los efectos de los desastres.
La utilidad de estos documentos es fundamental. Deben contener los impactos de los desastres, y especialmente, las opciones de políticas públicas para enfrentar con efectividad las tareas de recuperación.
También los documentos deben indicar las estimaciones de recursos nacionales e internacionales que el país requiere por períodos que suelen ser de varios años.
Esta estimación de impactos y requerimientos es mucho más compleja en Venezuela. Varias restricciones deben considerarse. Desde las condiciones de gobernabilidad tan particulares, hasta las deficiencias ostensibles de información oficial.
Estas restricciones constituyen el punto de partida para la elaboración de estos documentos tan prioritarios.
Una recuperación estimada en 21 mil millones de dólares
El pasado 15 de septiembre se comunicó, a través del sitio web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Venezuela, que los requerimientos de recursos para la recuperación se estimaron en 21 mil millones de dólares.
También se informó que la evaluación de necesidades post desastre (PDNA) había sido liderada por el Gobierno de Venezuela, en el marco del mecanismo tripartito entre el Sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, con la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El PNUD apoyó la coordinación técnica del proceso de elaboración del PDNA.
«Los requerimientos de recursos para la recuperación se estimaron en 21 mil millones de dólares».
Lamentablemente, hasta la fecha los documentos (Volumen A y Volumen B) no se encuentran disponibles en el sitio web del PNUD Venezuela.
Tampoco se encuentran disponibles en el sitio web del Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia de Venezuela (una primera versión del Volumen A tiene el logo de este ministerio en la parte superior).
En una revisión del sitio web de la International Recovery Platform (IRP), en el cual se recopilan documentos de estimación de necesidades post desastre (PDNA) a escala global, se constató que no están disponibles.
Lo que sí está disponible es una versión digital del resumen ejecutivo del PDNA con fecha del 20 de septiembre de 2026 (también denominado Volumen A).
Esta versión (57 páginas) es posterior a la difundida en la presentación oficial (15 de septiembre). Esta última versión tiene solamente los logos del Banco Mundial, BID, CAF, Unión Europea, y PNUD Venezuela.
La emergencia humanitaria que el PDNA no menciona
Si se analiza el Volumen A para conocer las repercusiones de los terremotos en la emergencia humanitaria compleja que experimenta Venezuela desde hace más de una década, los resultados no pueden ser más sorprendentes y decepcionantes.
El término “emergencia humanitaria compleja”, adoptado por las Naciones Unidas a través de varias de sus agencias por más de una década para caracterizar el deterioro social y económico de Venezuela, no aparece ni una sola vez en el documento.
Prácticamente se describen los terremotos como una situación ocurrida en un país en plena normalidad.
«Prácticamente se describen los terremotos como una situación ocurrida en un país en plena normalidad».
La pobreza, prácticamente ausente del documento
Más aún, si se indaga sobre la situación de pobreza en Venezuela, con los incrementos más altos en la última década en la región, los resultados son igualmente sorprendentes y decepcionantes.
La palabra “pobreza” aparece sólo dos veces en el documento. La primera vez en la página 29 cuando se plantea la pobreza como riesgo de “mediano plazo”.
Como si la pobreza no existiera en Venezuela. Como si fuera una imaginación.
La segunda vez que se menciona la pobreza es en la página 30, cuando se indica el riesgo de pobreza en las personas que no eran pobres antes de los terremotos.
Como si se pudiera obviar en el papel el espectacular drama de la pobreza cotidiana de las familias venezolanas en la última década.
«Como si la pobreza no existiera en Venezuela. Como si fuera una imaginación».
Llama la atención que, sobre estos dos aspectos (pobreza y emergencia humanitaria compleja), el informe GRADE del Banco Mundial del 13 de julio había incluido menciones muy relevantes.
Con respecto a la pobreza, se señaló (página 5) que afectaba al 76,4% de la población en 2025, destacando también que Venezuela es el segundo país más pobre de la región.
También el reporte destacó (página 7) que antes de los terremotos la población con requerimientos de asistencia humanitaria era 7,9 millones de personas.
Las consecuencias para la estrategia de recuperación
Que el PDNA no mencione con detalles las condiciones de la población en situación humanitaria y el elevado porcentaje de población en pobreza, trae como consecuencia directa que se excluya de la estrategia de recuperación post terremotos el problema más grave que confrontan las familias venezolanas.
En la práctica, desaparece la posibilidad de que la recuperación sea efectiva y que contribuya a mejorar las condiciones de vida de manera sostenible.
«En la práctica, desaparece la posibilidad de que la recuperación sea efectiva y que contribuya a mejorar las condiciones de vida de manera sostenible».
Esta exclusión de la emergencia humanitaria compleja y de la pobreza, agravadas notablemente por los terremotos y la persistencia de la alta inflación, afectan seriamente la utilidad real del PDNA.
Es bastante claro que el rol del PDNA como factor estratégico y orientador de las políticas públicas se hace irrelevante.
La necesidad de una revisión independiente
En este contexto, es tarea de las organizaciones de la sociedad civil, ámbitos académicos, técnicos y asociativos, requerir la publicación oficial del PDNA y la revisión independiente de sus hallazgos, así como expresar sus posiciones sobre las consecuencias de este documento para la estrategia de recuperación post terremotos y las perspectivas del desarrollo sostenible de Venezuela en los próximos años.
«La tarea no puede ser más prioritaria».