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La tormenta perfecta: impacto de El Niño 2026-2027 en Venezuela

La tormenta perfecta: impacto de
El Niño 2026-2027 en Venezuela

Mapa climático · NOAA

El retorno de un coloso meteorológico

El planeta se enfrenta a uno de los fenómenos climáticos más determinantes de la historia reciente. Las proyecciones de la NOAA indican que el episodio de El Niño 2026-2027 se perfila como un evento de magnitud histórica. En este escenario, Venezuela encara un desafío crítico debido a que sus infraestructuras básicas y sectores productivos ya arrastran profundas debilidades estructurales.

Analizar el impacto de El Niño no es un mero ejercicio de predicción climática; es una advertencia urgente sobre la necesidad de anticipación estratégica para evitar una grave crisis multisectorial.

Juan Carlos Sánchez

IG: @juancarlossanchez685

El Niño representa la fase cálida del ciclo de El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), caracterizado por el debilitamiento de los vientos alisios y el estancamiento de aguas cálidas en el Pacífico ecuatorial. Aunque su origen está a miles de kilómetros de las costas venezolanas, este fenómeno sitúa al norte de Sudamérica en la primera línea de afectación, provocando un severo déficit de precipitaciones, incrementos en la temperatura y un elevado riesgo de incendios forestales.


Un motor natural amplificado por el cambio climático

Científicamente, El Niño no es provocado por el cambio climático, ha existido durante miles de años como el modo dominante de variabilidad interanual del clima. No obstante, el cambio climático actúa como un potente amplificador de sus impactos regionales.

La evidencia científica reciente es categórica. Un estudio publicado en agosto de 2026 en la revista Science reveló que los eventos de El Niño de las últimas cuatro décadas son un 36 % más intensos que en la era preindustrial y un 16 % más fuertes que los del siglo XX. Asimismo, agencias como la NOAA estiman un incremento de hasta el 10 % en la amplitud del ENOS desde 1960 debido a los gases de efecto invernadero, mientras que el instituto australiano CSIRO reporta que la frecuencia de eventos fuertes de El Niño se ha duplicado.

Cuando El Niño se manifiesta en un mundo más cálido, las sequías asociadas son más severas debido a las altas tasas de evapotranspiración, y las lluvias se vuelven más torrenciales y destructivas. En Venezuela, esto significa que el impacto de la sequía y el calor no se suma linealmente a la crisis existente, sino que opera bajo una lógica multiplicativa y devastadora.


Suministro eléctrico y de agua en jaque

El sector más sensible ante el azote de El Niño en Venezuela es el suministro eléctrico. El 80% de la electricidad generada en el país es hidroelectricidad, con el complejo del río Caroní (Guri, Caruachi y Macagua) como columna vertebral. Cuando El Niño reduce las lluvias en la cuenca del Caroní, el nivel del embalse del Guri desciende aceleradamente, disminuyendo la capacidad de generación eléctrica.

Durante El Niño 2015-2016, el sector agropecuario nacional perdió más del 30 % de su producción.

Durante El Niño precedente de 2015-2016, el embalse de Guri descendió a mínimos históricos cercanos a los 242 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), lo que obligó a implementar severos racionamientos de cuatro horas diarias durante al menos 40 días, reduciendo la producción hidroeléctrica en un 40 %.

La gravedad del escenario para el periodo 2026-2027 radica en que el sistema eléctrico nacional inicia este ciclo con un margen de maniobra casi nulo. El país opera con menos de 13.000 MW disponibles de una capacidad instalada de 36.000 MW, y aproximadamente el 90 % del parque termoeléctrico de respaldo está fuera de servicio por descuidos en su operación y mantenimiento. Aunque en este momento los embalses muestran niveles óptimos de llenado, una sequía que se extienda por más de seis o siete meses provocará una evaporación y falta de recarga tal, que veremos una reducción de la generación para el año 2027, cuando coincidirán el pico de El Niño y el estiaje natural del río Caroní.

Este escenario incrementará los ya habituales cortes de luz, que hoy alcanzan hasta 10 horas diarias en varias regiones. Estos racionamientos extendidos golpearán con severidad la cadena de frío del sector agroalimentario, afectando el comercio y la actividad de las pymes, asimismo los centros de salud privada, y ralentizando la manufactura pesada. El Niño no representa la causa del déficit eléctrico, sino un factor agravante de un problema estructural de falta de inversión y mantenimiento de los sistemas de generación, transmisión y distribución.

De igual manera, el suministro de agua potable sufrirá una presión considerable. Si bien se proyecta una disminución de lluvias de leve a moderada a escala nacional, el verdadero cuello de botella será eléctrico. La falta de energía constante interrumpirá el bombeo efectivo de agua potable hacia las ciudades. Las cuencas de los ríos Caroní, Tocuyo y Apure experimentarán los mayores niveles de estrés hídrico, afectando directamente los embalses rurales y urbanos. Entre noviembre de 2026 y abril de 2027 se prevén los meses más críticos, con posibles interrupciones prolongadas en el servicio urbano. Esto podría disparar enfermedades como el dengue y las diarreas debido al almacenamiento inadecuado de agua.


Vulnerabilidad alimentaria y degradación ambiental

La agricultura venezolana, caracterizada por agricultura de secano en los Llanos y el occidente, sufrirá la alteración de los ciclos pluviales. Los cultivos de ciclo corto —como la caraota, el maíz amarillo y el sorgo— junto con aquellos sensibles al estrés hídrico —como la caña, el plátano y diversos cereales— se encuentran en el grupo de mayor vulnerabilidad.

La falta de siembra oportuna de maíz amarillo reportada por Fedeagro durante ciclos de El Niño previos ilustra con claridad este peligro. De cara al ciclo 2026-2027, este impacto se consolidará entre febrero y abril de 2027, amenazando la estabilidad nutricional si no se adoptan medidas urgentes como el ajuste de calendarios de siembra y el uso de semillas resistentes a la sequía.

De forma paralela, el territorio nacional enfrentará una amenaza ecológica inminente: los incendios de vegetación. La combinación de sequía prolongada, temperaturas inusualmente altas y una abundante cantidad de biomasa seca actuará como combustible de fácil ignición. El riesgo se concentrará en zonas montañosas, áreas periurbanas y en los estados de Falcón y Zulia. Durante la ventana crítica de septiembre de 2026 a marzo de 2027, con un pico esperado entre noviembre y enero, se prevé un incremento de incendios que degradará ecosistemas de gran valor, deteriorará la calidad del aire y podrían ocurrir afecciones respiratorias en la población.


Conclusión: de la reacción a la planificación estratégica

La inminencia de El Niño 2026-2027 expone la urgente necesidad de transitar de una cultura de gestión de desastres reactiva a una basada en la resiliencia y la planificación anticipatoria. A diferencia de eventos de rápida evolución, El Niño posee una ventaja estratégica fundamental: puede ser detectado y proyectado con meses de anticipación. La ciencia ya ha hecho su trabajo al advertirnos, con una certeza superior al 90 %, sobre la severidad del evento que se aproxima.

Para Venezuela, ignorar las señales científicas actuales equivaldría a propiciar un colapso evitable en sectores neurálgicos de la vida nacional.

Para Venezuela, ignorar las señales científicas actuales equivaldría a propiciar un colapso evitable en sectores neurálgicos de la vida nacional. Es imperativo que el sector público, los gremios agrícolas, las industrias y la sociedad civil coordinen esfuerzos. Esto implica la implementación de planes de contingencia hídrica, la optimización y protección de las reservas de agua de los embalses, el equipamiento adecuado de las brigadas contra incendios forestales y campañas de concienciación orientadas al uso eficiente del agua y la electricidad.

El Niño 2026-2027 no debe ser visto únicamente como una amenaza climática inevitable, sino como un examen de nuestra capacidad de adaptación. El cambio climático ya está aquí, actuando como un amplificador constante de los extremos naturales del planeta. La resiliencia de Venezuela no se medirá por la intensidad de la sequía que se avecina, sino por la profundidad y seriedad de las medidas de preparación que el país sea capaz de ejecutar a partir de hoy.


Referencias

Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation. (2026). Cómo afecta el cambio climático a El Niño y La Niña. CSIRO.

Deutsche Welle. (2026, agosto). El Niño pone en alerta a América Latina y el Caribe. DW.

International Research Institute for Climate and Society. (2026, agosto). Pronóstico ENSO agosto 2026. Columbia Climate School, Columbia University.

Intergovernmental Panel on Climate Change. (2021). Climate change 2021: the physical science basis. Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change (V. Masson-Delmotte, et al.) Cambridge University Press.

National Oceanic and Atmospheric Administration. (2026a). ¿Ha afectado ya el cambio climático al ENOS? Climate.gov.

National Oceanic and Atmospheric Administration – Climate Prediction Center. (2026b, 13 de agosto). Discusión diagnóstica ENSO. U.S. Department of Commerce.

National Oceanic and Atmospheric Administration – Geophysical Fluid Dynamics Laboratory. (2026c, agosto). Predicciones estacionales de El Niño. GFDL.

Nature Communications. (2026). Increased global sea surface temperature variability induced by ENSO under greenhouse warming. Nature Communications, 17, Artículo 1420.

Organización Meteorológica Mundial. (2026). Actualización ENSO. OMM.

Organización Panamericana de la Salud. (2026). El fenómeno El Niño y sus implicaciones en la salud pública en las Américas. OPS/OMS.

PubMed Central. (2025). Synergies between observed warming and ENSO episodes. PMC Climate Studies, 12(4), 89–102.

Red de Cooperación de Planificación de América Latina y el Caribe. (2026). Efectos e impactos del fenómeno El Niño en Venezuela. RCPLAC.

Reuters. (2026, 13 de agosto). Cortes de luz y agua ante El Niño en Venezuela. Thomson Reuters.

Science. (2026, 27 de agosto). Increased intensity of El Niño events over the past four decades. Science, 389(6812), 110–118.

Juan Carlos Sánchez
Juan Carlos Sánchez
Ingeniero Industrial y Dr. en Ciencias Ambientales del Institut National des Sciences Appliquées de Francia. Consultor ambiental de empresas industriales e instituciones y Profesor (jubilado) en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela. Fue Autor Líder del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas, ganador del Premio Nobel de la Paz 2007. Miembro del Grupo Orinoco.

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