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La ciudadanía en el centro de la gestión del riesgo

La ciudadanía en el centro de la gestión del riesgo

Foto: AP News

A escasas semanas del doblete sísmico, Caracas vivió nuevamente los efectos de la naturaleza. Aunque con muchas menos consecuencias, torrenciales precipitaciones cobraron la vida de venezolanos en sectores populares y en vías públicas.

Algunos líderes políticos resaltaron la responsabilidad de la Alcaldía por la ausencia del mantenimiento preventivo a las quebradas y embaulamiento de Caracas; otros refirieron igualmente la ausencia de aplicación de normas para evitar construcciones en zonas de riesgo.
Beatriz Cisneros:
Web: accsconsultores.com
X: @InnovaVenezuela
Instagram: @bcisnerosa
No faltan razones para destacar el peso de la negligencia gubernamental y de la ausencia de institucionalidad. Sin embargo, la responsabilidad no radica exclusivamente en el Estado. Es preciso recordar que las comunidades son actor fundamental en la gestión de riesgo. Evaluar el rol de los ciudadanos en la prevención de desastres ante eventos naturales con alta posibilidad de ocurrencia es materia obligatoria en Venezuela. Esta debe tenerse en cuenta en momentos en los que se avanza en la evaluación que servirá de base para formular el plan estratégico que dará origen a los proyectos de recuperación de La Guaira y coadyuvará a la definición de políticas públicas para la reducción y control de riesgos a futuro.
«El ciudadano permanece, mientras el gobernante es temporal. La gestión del riesgo necesita del compromiso de quienes permanecen.»

Una responsabilidad compartida

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 reconoce la función principal del Estado, pero determina que esa responsabilidad debe compartirse con otros actores. Gobiernos locales, empresariado y ciudadanos organizados deben comprender el riesgo, fortalecer la gobernanza, invertir en resiliencia y mejorar la preparación, respuesta y recuperación bajo el principio de “reconstruir mejor”. De ahí que el acuerdo entre los diversos actores en relación con las expectativas de recuperación, así como la incorporación de sus ambiciones en los procesos de planificación, sean determinantes de la capacidad que posteriormente tenga el gobierno para transformar de manera efectiva tales expectativas en políticas públicas que garanticen seguridad, desarrollo humano y una sólida institucionalidad que coadyuve a la gobernanza.

Planificar con la ciudadanía

Ahora bien, garantizar una respuesta eficaz a las demandas sociales —la gobernabilidad— exige de parte de quienes gobiernan apertura para escuchar las propuestas ciudadanas y llevar a cabo una verdadera planificación participativa. A su vez, para ello es necesario que la ciudadanía tenga la capacidad para interactuar e insertar sus planteamientos en la agenda de la gestión de riesgo. La planificación participativa constituye un proceso colectivo y, como tal, está sujeta a la complejidad de la interacción humana, llevada al también complejo plano de la gestión pública. Se trata de un desafío de cambio cultural que nos invita a abordarlo con metodologías innovadoras.

Innovación para escuchar mejor

Algunos gobiernos en el mundo, particularmente a nivel local, han tomado conciencia de la importancia de la planificación participativa y la han estimulado mediante procesos de innovación abierta, apoyándose en la tecnología para canalizar la presentación de propuestas por parte de los ciudadanos. Si bien se han desarrollado herramientas muy útiles que han brindado resultados positivos, estas por sí solas no son adecuadas ni suficientes en un contexto político, social y económico como el venezolano, agravado por la magnitud de la tragedia sufrida el pasado 24 de junio. La tecnología puede facilitar la participación, pero no sustituye la construcción de confianza, la deliberación ni la capacidad de convertir las ideas ciudadanas en decisiones públicas.

De las emociones a una visión compartida

La experiencia en proyectos que hemos desarrollado en el pasado nos ha permitido concluir que toda planificación estratégica que pretenda incorporar a la sociedad civil, particularmente en situaciones adversas, debe comenzar conectándose con las emociones y con las ambiciones de bienestar que tienen los ciudadanos. A su vez, estas deberán interconectarse para poder construir una visión conjunta de futuro y definir un propósito común que brindará foco al Plan.
«Es necesario conectar las aspiraciones individuales para construir una visión conjunta de futuro y un propósito común.»
Es complejo, pero posible. Tener una adecuada interacción es importante para poder llegar a consensos, siendo capaces de priorizar, escoger, desechar ideas o integrar y construir sobre las ideas de otros para lograr aquellas que permitan crear mayor valor. Esto exige enfrentar un desafío directamente vinculado con la naturaleza humana: superar la complejidad de la interacción entre individuos con diversidad de perspectivas y cultivar la confianza necesaria para lograr una exitosa colaboración creativa.

Liberar la capacidad creativa de la sociedad

Estudios de prospectiva indican que las sociedades más resilientes son aquellas capaces de liberar su capacidad creativa y colaborativa; estas tienen mayor posibilidad de crecimiento y competitividad. Los venezolanos tenemos parte de ese camino recorrido. Generar los estímulos que faciliten la liberación de la capacidad creativa de los ciudadanos para intervenir en los asuntos públicos, con una visión holística de mediano y largo plazo, con compromiso intergeneracional y con una disposición a engranar conocimientos, recursos y esfuerzos para construir más allá del período de vigencia de unas autoridades públicas determinadas, es parte de una propuesta metodológica innovadora que deseamos sugerir.

Una nueva cultura de gestión del riesgo

Se trata entonces de que, en el curso del proceso de planificación para la gestión del riesgo, se cultive una cultura para la innovación en la gestión pública y en los ciudadanos organizados. Esto incidirá en la gobernabilidad y en la gobernanza local con miras a una óptima gestión del riesgo. La reducción del riesgo no puede depender únicamente de la capacidad de reacción de las instituciones después de un desastre. Requiere ciudadanos informados, comunidades organizadas y espacios permanentes de participación que permitan anticipar problemas, proponer soluciones y construir acuerdos.
«Es el ciudadano quien permanece, mientras el gobernante es temporal; involucrar y mantener el compromiso de la ciudadanía es imperativo.»
Es el ciudadano quien permanece, mientras el gobernante es temporal; involucrar y mantener el compromiso de la ciudadanía es imperativo.

Beatriz Cisneros

Beatriz Cisneros
Beatriz Cisneros
Beatriz Cisneros es Consultor Asociada de ACCS Consultores, C.A. en las áreas de Planificación Estratégica y Gestión de Innovación. Trabajó 15 años en la antigua CORDIPLAN donde fue Directora General de Cooperación Técnica Internacional. Certificada en Managing InnovationTM por el Centre for Research in Innovation Management-CENTRIM (Inglaterra), diseñó y puso en práctica metodologías innovadoras para la planificación participativa de desarrollo local en conjunto con el Centro de Estudios Políticos de la UCAB. Es Internacionalista (UCV 1979) y Magister en Ciencias Políticas (Universidad Laval, Canadá,1986).

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